La gente, la clave de la seguridad en Yucatán

El factor principal para que Yucatán se mantenga como modelo nacional de seguridad es su gente, porque la sociedad yucateca siempre se ha caracterizado por su cohesión, por involucrarse con su entorno, por ejercer un control sobre todo aquello que pueda representar un peligro de descomposición, y por eso no podemos permitir que nos roben esas buenas prácticas, afirma Manelich Castilla Cravioto, quien hasta el 1 de diciembre pasado fue jefe de la Policía Federal.

En visita al Diario, el exfuncionario yucateco con más de 10 años de trayectoria en posiciones de mando en la corporación federal señala que si hay una sociedad en este país que sabe ejercer el papel de contención de control esa es la yucateca, aunque tampoco hay que dejar de reconocer que la policía yucateca está haciendo bien su trabajo con programas como Escudo Yucatán.

En primer lugar, apunta, vivimos en una planicie, en una Península plana donde todo es muy obvio y eso tiene mucho impacto. “Aquí no es fácil esconderse de los ojos de la sociedad, pero si la ciudadanía relaja los controles naturales de su idiosincrasia, entonces podríamos estar favoreciendo prácticas que no van de la mano con el entorno”, añade.

El Diario, uno de los controles para mantener la seguridad

En su opinión, uno de esos controles “tan típicos” que están presentes en la sociedad yucateca es el Diario, un medio que —subraya— está arraigado en la cultura del yucateco.

“No hay mecanismo más importante que los medios de comunicación —indica—. En el caso particular de Yucatán, tiene de su lado un medio con tradición. El yucateco promedio no puede iniciar su jornada sin saber qué dijo el Diario y esa es una gran responsabilidad para el medio, pero una gran fortuna para su sociedad porque cuenta con una tribuna para manifestar sus preocupaciones”.

Este periódico, continúa, es una tribuna que no le es indiferente a ningún yucateco; se podrá estar o no de acuerdo con su línea editorial, pero están pendientes de lo que se dice y eso es muy bueno. Creo que en la medida en que los medios, las organizaciones de la sociedad, los empresarios, manejen un mismo idioma de valores, Yucatán tiene todo para seguir recibiendo gente sin descomponer aquello que lo hace atractivo para vivir. Entonces, no podemos relajar esos controles característicos de Yucatán. No debemos permitirlo, por el bien del país.

El día que Yucatán entre en una crisis de inseguridad, este país va a cambiar muchísimo; por eso hay que luchar para mantener estos espacios de seguridad al máximo, advierte.

Manelich Castilla vino al Diario acompañado de su tío Manuel Castilla Ramírez, un antiguo colaborador nuestro desde Ciudad de México. En larga conversación con personal de la Redacción, habló de lo que desde su experiencia en la Policía Federal considera que son los grandes retos del país y de Yucatán en materia de seguridad.

En esta primera entrega nos referiremos a los temas locales y en posterior edición, a los nacionales. Luego de precisar que desde el 1 de diciembre, cuando entró en funciones el nuevo gobierno, presentó su renuncia al cargo de comisionado de la Policía Federal, abordó los temas siguientes:

Seguridad en Yucatán

Yucatán es modelo, sin duda. Es un referente. Todos nos hemos interesado en saber cómo lo ha logrado. En mi visión, mucho tiene que ver con el control social.

Uno de los mayores éxitos de Yucatán es su gente, el control social que ejerce históricamente la sociedad, aunado a políticas correctas como Escudo Yucatán, que al menos ha permitido control, conocimiento, inversión…

En materia de seguridad no se puede dejar de lado que en el Estado hay buenas patrullas, arcos detectores, y eso es fundamental, pero ninguna estrategia funcionaría sin el componente social.

Yucatán tiene un gran reto: no acostumbrarse a lo que no tendría por qué. Y eso va más allá de una cuestión regionalista. Simple y sencillamente, si hay algo que está rompiendo notoriamente la atmósfera de paz, no podemos ser complacientes con ello. Yucatán tiene todo para seguir siendo un modelo.

El gobierno del Estado anunció que en esta administración continuarán funcionando las acciones del plan “Escudo”

Hay que aprovechar  esa inercia de la gente que quiere venir aquí a vivir para seguir fortaleciendo esquemas de seguridad, no para relajarlos.

Cuando se relajan los controles más básicos, comienzan los problemas mayores. Un bar que funciona con altos decibeles, que cierra más tarde, que  genera una actividad paralela…, empieza a desconfigurar la paz.

Me gustaría hacer un llamado a la sociedad yucateca a que no se acostumbre a lo que no va de acuerdo con lo que hizo que Yucatán sea el lugar más seguro del país.

Las amenazas a la seguridad

El principal riesgo a la seguridad es el relajamiento de las normas básicas de convivencia. Donde se empiezan a abrir lugares sin controles, particularmente bares, giros negros que no traen nada bueno si no están regulados.

Por ejemplo, en Ciudad Juárez hubo un momento en que había más bares, centros de vicio, que escuelas e iglesias juntas; es un indicador. Donde empiezan a relajarse los controles básicos, las normas de convivencia, los bandos de policía y buen gobierno, ahí empiezan los problemas.

Si una persona no puede dormir por el ruido en un lugar que es considerado patrimonio histórico, estamos ante un ejemplo de cómo empiezan a descomponerse los ambientes seguros, pacíficos.

Yucatán tiene que estar muy pendiente de ello: no dejar pasar las conductas que rompan las normas básicas de convivencia.

Tiempos cínicos

Sin embargo, vivimos tiempos tan cínicos en todo el mundo, que se ve mal a aquel que  habla de lo bueno y de lo malo. Hay que recuperar esos principios axiológicos, no hay que temerle a hablar de lo bueno y de lo malo, de lo correcto y lo incorrecto, porque hoy cuando uno se pronuncia por medidas que considera buenas y correctas encuentra una resistencia natural en las redes sociales. Pareciera que uno es anacrónico, pero no es cierto, hay que hablar de lo bueno y lo malo.

Mérida es una ciudad que merece seguir siendo la capital del estado más seguro del país. Y ahí ustedes como medio le dan a la sociedad una posibilidad que no se tiene en otros lados. Aquí la sociedad sí es factor.

El narcotráfico y Yucatán

Históricamente, los lugares tranquilos han sido del interés de todos los grupos criminales, para poder tener también la paz que no tienen en sus zonas de combate. Y hay que estar muy pendientes a que ningún grupo criminal quiera ver en Yucatán su centro de operaciones. Hoy por hoy no tenemos ninguna señal  que nos diga que en Yucatán opera el crimen organizado como tal. No veo esas señales.

Hemos venido (cuando estaba en la Policía Federal) a sacar gente que está escondida aquí, por lo mismo, y eso se debe mucho —insisto— al control social. Yucatán, por su ubicación estratégica, seguramente en diferentes momentos ha tenido visitas de gente no deseable, pero de eso a que se pongan a trabajar aquí, hay una diferencia enorme. No vemos en Yucatán esas amenazas. Tengo familia aquí, tengo una visión muy clara de cómo funcionan las cosas y afortunadamente no las vemos.

Centros nocturnos, origen de la violencia en Quintana Roo

Hay una dinámica muy distinta entre Yucatán y Quintana Roo. Cuando detuvimos a la principal cabeza del crimen en Quintana Roo, que era una mujer (Leticia Rodríguez Lara, alias “Doña Lety”, en agosto de 2017) entendimos muy bien cómo funcionaba su negocio y por qué era Cancún el lugar donde ellos podían  realizar su actividad criminal. Algo que no tiene Yucatán que sí tiene Cancún es esa vida de centros nocturnos, de antros.

Mérida o Yucatán como estado no está en la agenda de los turistas de excesos. El turismo de exceso, el que busca —perdón que lo diga así— sexo, droga y rock and roll se da más en centros como Cancún y Acapulco que en Yucatán, donde viene un turismo más culto, que llega más a buscar los cenotes, las ruinas, la cultura, y por eso vuelvo a insistir: mientras eso siga siendo el atractivo de Yucatán, creo que hay un blindaje natural.

Es decir, no hay turismo que busca Yucatán como un lugar para cometer excesos. Si lo encuentran allá (Cancún y Acapulco, entre otros lugares) es porque hay negocios que cierran a altísimas horas de la madrugada. Ahí hay un turismo joven que fácilmente es víctima del narcomenudeo o que ya viene con el hábito de consumo de drogas y se las facilitan en esos lugares.

Los decapitados, para calentar la plaza

Aquí en algún momento quisieron, como se dice en el argot, calentar la zona, con la aparición de los decapitados (a fines de agosto de 2008). No se logró el objetivo porque tenía que ver con factores que aquí no hallaron eco. No había nada que disputar en un lugar como éste,  quisieron venir a confundir… El caso se analizó suficiente y eso es lo que no hay que permitir.

El precopeo pone en riesgo a los jóvenes

Está de moda ahora, por lo menos en Ciudad de México y otros lugares, un fenómeno llamado el “precopeo”, que no es otra cosa que cuando los jóvenes llegan ebrios a los lugares donde se supone que se iban a embriagar.

Es nocivo porque en esos lugares donde se va a “precopear” ya son observados: se ve quién trae dinero y quien no, quién llega más tomado, y los redireccionan a los lugares para que llegando les ofrezcan cosas para seguir su fiesta. Es decir, estimulantes, drogas, y eso es muy propio de los lugares donde hay una variedad infinita de sitios que permiten el consumo de alcohol a altas horas de la madrugada y, por ende, todo lo que trae emparejado.

La Policía Federal en Yucatán

La Policía Federal tiene siete divisiones. La más visible era la de Seguridad Regional, la que la gente identificaba como la de Caminos. Cuando me tocó ser cabeza de la Policía Federal llegamos a tener en Yucatán, junto con áreas de inteligencia, Gendarmería y la división de seguridad regional, inclusive células de la división antidrogas, cerca de 400 elementos, de los cuales  algunos tenían funciones especializadas que no son visibles.

No fue un estado donde había la necesidad de enviar más presencia federal. Eso es una buena noticia para Yucatán.

Sudamericanos, involucrados en el robo de casas

La presencia de extranjeros, particularmente de Sudamérica, en delitos de robos a casas habitación es real, pero tampoco es una constante. Sí hay bandas de extranjeros que se han detectado al menos en Ciudad de México, pero no representan la mayoría de los delitos cometidos en el caso de los robos a casa habitación.

Hay que analizar la dinámica delictiva de cada entidad. En Yucatán el robo a casa habitación era y sigue siendo una de las conductas más habituales en el esquema delictivo. El robo a transeúnte es menor.

Me parece que ahí la Fiscalía del Estado tiene una labor interesante, para poder definir cuál es la dinámica delictiva de estos grupos y sería deseable que emita las recomendaciones que la experiencia en la investigación de estos casos te da. Porque si la  Fiscalía tiene un trabajo profesional, que sirva además para tomar medidas preventivas, creo que estaría haciendo algo que no se hace en todos lados.—  Víctor Manuel Dzul Zum.

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